Nosotros, y cuando digo nosotros me refiero al Hombre, el Ser humano ¿pensamos, alguna vez, en cómo entender de manera más sintetizadas las 'vueltas de la vida'?. Ya, de por sí, podríamos decir que son inentendibles, que sólo hay que adaptarse a ellas y ya. Convivir con eso. Pero, ¿cómo vivir con eso? Tan conformista es el hombre. ¿Por qué, el hombre, se conforma con tan poco? ¿Por qué elige aceptar a la vida como es, sin necesidad de comprenderla? Hay una necesidad de comprenderla, señores, señoras, la hay.
Dejemos de lado ese conformismo y adentremos nuestra mente en la inmensidad del curioso "¿Por qué?".
Yo propongo que a 'las vueltas de la vida', se las pueden comparar con las vueltas de un tornillo común, y corriente. Se preguntarán "¿Qué tiene que ver un tornillo con la vida?" En sí, no tiene que ver en absolutamente nada. O tiene que ver en todo. Todo es relativo, mis queridos, todo es relativo. Les explico el porqué. Un tornillo se enrosca, y al enroscarse se adentra en la superficie en la cual está siendo enroscado (no importa cuál, ya sea madera, cemento, metal, etc.). Lo mismo pasa con la vida. Uno, sin percibirlo, se enrosca en sus cosas cotidianas, con sus allegados en algún círculo social, con sus ocios, con sus locuras, con sus cosas. Al enroscarse en esas cosas, se adentra paulatinamente en ellas, y de a poco y sin darse cuenta, comienza a adaptarse, y así, el círculo mágico, con el cual hago referencia a 'las vueltas de la vida', sigue su rumbo sin ningún tipo de detenimiento.
Así es que, alumnos, antes de volverme a hacer preguntas como: "¿y yo cómo hago para entender el Teorema de Pitágoras?", o decirme "no entiendo, profesor", piensen detenidamente un instante, en que en el mundo, a su alrededor, hay muchas cosas que, de veras, no se sabe cómo entenderlas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario